Archive for the ‘Crónicas’ category

Una experiencia inolvidable

marzo 5, 2007

Por ESTEBAN PAGÁN RIVERA, Cancha Local 

Desde que supe que venía a la Universidad de Sevilla para hacer estudios de intercambio, busqué el calendario del principal conjunto futbolístico de la ciudad, el Sevilla FC, para ver si había algún partido que no me podía perder. 

Imagínense mi sorpresa y emoción cuando vi que el actual campeón de Europa, el FC Barcelona, visitaría la ciudad andaluz el 3 de marzo.  Mi emoción creció cuando para ese entonces el Sevilla lideraba la liga, seguido por el Barsa.  Seguí buscando información, y me enteré que el Sevilla es actual campeón de la Copa UEFA, y mejor aún, ganó la Súper Copa de la UEFA, al derrotar al mismo Barcelona en el partido entre campeones de la Champions League y la Copa UEFA. 

Ver jugadores como Ronaldinho, Messi, Puyol…era una oportunidad que no podía dejar pasar.  Lo primero que hice cuando llegué a Sevilla fue visitar el estadio Ramón Sánchez Pizjuán, donde me dijeron que las taquillas se empezaban a vender una semana antes del partido.  Y allí estuve el primer día de ventas, antes que abriera la boletería.  Fui de los afortunados que tuvo boletos en sus manos, ya que en ese primer día de ventas de boletería las entradas se agotaron. 

El fútbol es vida en España.  Cada vez que veía grupos de fanáticos reunidos en las calles con banderas y entonando cánticos, y los carros tocándoles bocina cuando pasaban a su lado, me recordaba de las elecciones en Puerto Rico.  Finalmente entendí porque es que muchos dicen que la política es el deporte nacional de la Isla.  Y es que en España, se viven el fútbol con la misma pasión que los puertorriqueños se viven las elecciones. 

Uno de los momentos más emocionantes para mí fue ver el Barcelona practicar frente a mí.  Sabía que muchos en América darían mucho por estar en mi posición.  Allí, a varios metros, estaba Ronaldinho, el mejor jugador del mundo, practicando sus movidas. 

Ver un juego de fútbol en Europa es una experiencia inolvidable.  En el caso del Sevilla, los “hinchas”, o fanáticos extremos, se localizan detrás del gol norte, donde están los 90 minutos de acción entonando cánticos, brincando, y aplaudiendo.  Parece como si lo practicaran antes del encuentro, ya que los brincos, aplausos ye himnos están perfectamente sincronizados.  Me dio mucha gracia en varias ocasiones, ya que los fanáticos aprovecharon la ocasión para insultar a los rivales de la ciudad, el Real Betis, por los sucesos ocurridos el miércoles pasado, cuando ambos rivales no pudieron terminar un encuentro de la Copa del Rey debido a que un fanático del Betis le lanzó una botella al entrenador del Sevilla, Juande Ramos.   

Los primeros en anotar fue el Barcelona, producto de un cabezazo de Ronaldinho.  La sección del Barsa, en una esquina de la parte superior del estadio, celebró el gol, al igual que los varios fanáticos que estaban dispersos por el Sánchez Pizjuán. 

La fanaticada del Sevilla, aunque un poco más rezagada, no dejó que esa ventaja les impidiera seguir cantando.  Insistieron y apoyaron al Sevilla, hasta que los muchachos de Juande Ramos anotaron el del empate.  Puro delirio en las gradas. 

Así las cosas, la mitad acabó 1-1.  Durante el intermedio, se suscitó el primer conflicto en las gradas, cuando en el área de los hinchas del Sevilla llegó la fuerza de choque.  Al parecer había un infiltrado del Barsa que caldeó los ánimos en la sección.   

Empezó la segunda mitad, y el Sevilla cada vez se ponía más cerca de tomar la ventaja.  Cuando llegó el gol de oro, las gradas estallaron en júbilo, hasta petardos explotaron en las partes superiores del estadio.  La victoria estaba cerca… 

Pero fue después de ese gol que llegaron los momentos de morderse las uñas.  El Barcelona no iba a ceder el liderato de la Liga tan fácil, y todos sabían que equipo más peligroso que ese, no hay.  El Barcelona tuvo el balón la mayoría del tiempo, apretando en el área del gol.  En muchas ocasiones el Barsa tuvo oportunidades de oro las cuales hacían que el estadio entero aguantara la respiración, pero al parecer, no era la noche del FC Barcelona.  Sevilla también tuvo varias ocasiones en que el 3-1 parecía una realidad, pero la bola nunca encontró la maya.   

El tiempo pasaba, y cuando llegó a 90, el árbitro decretó cinco minutos más.  Los cinco minutos más largos para la fanaticada del Sevilla.  El Barcelona siguió haciendo presión, pero para no aval.   

Al final, el Sevilla FC derrotó al FC Barcelona 2-1, catapultando a los de Andalucía al primer lugar en la tabla de posiciones.  Se escuchaban muchos gritos de “Sevilla mejor equipo del mundo”, y por qué no.  Son los actuales líderes de la Liga Española, y tenedores de la Súper Copa de la UEFA.   

Deseo que todos los seguidores del deporte en general tengan la misma oportunidad de presenciar un encuentro como el que yo tuve la dicha de asistir.  Fue una de las mejores experiencias de mi vida, y ahora entiendo por qué el fútbol es casi una religión en Europa.  El ambiente es uno sin igual.  Espero poder asistir a más partidos durante mi estadía en España, y si lo hago, tengan seguro que le estaré contando.   

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Vivas las esperanzas por el título

febrero 6, 2007

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Por ESTEBAN PAGÁN RIVERA, Cancha Local   

Puerto Rico entraba al partido de esta noche ante México con el sabor amargo de la derrota de ayer frente a la República Dominicana. 

No obstante, los boricuas tenían que sacarse ese sabor lo más rápido posible, ya que la victoria de los dominicanos a primera hora del lunes ante Venezuela puso a los merengueros más cerca al título caribeño. 

Los Gigantes de Puerto Rico respondieron de la mejor manera posible, y lograron derrotar el lunes por la noche a un aguerrido y eliminado equipo de México que luchaba por su dignidad beisbolera en 10 entradas, por marcador de 4-2.   

Con la victoria de Puerto Rico y República Dominicana en la cuarta fecha de la Serie del Caribe, ambos países son las únicas dos representaciones que se mantienen en lucha por el título.  México y Venezuela quedan eliminados.  Aún así, México salió al terreno del estadio Roberto Clemente Walker para hacer todo lo posible para aguar la fiesta de Puerto Rico. 

La novena mexicana fue la primera en anotar carrera, cuando sencillo de Luis García en la parte baja de la primera entrada trajo al plato a Jon Weber. 

García también empujó la segunda carrera de México, en la tercera entrada.  Con hombres en primera base y tercera con dos fuera, García bateó para hit dentro del cuadro, permitiendo que Carlos Gastélum anotara desde tercera.   

Fue en la parte alta de la quinta entrada que la ofensiva de los Gigantes de Puerto Rico despertó.  Luego de un hombre fuera, el receptor Yadier Molina recibió cuatro pelotas malas.  Acto seguido, Ruben Gotay bateó para doble, colocando hombres en segunda y tercera.   

La posibilidad del empate dependía de Luis Matos, quien en el momento de batear no tenía un solo hit en nueve turnos al bate en la Serie.  Matos bateó roleta al campo corto mexicano Luis García, quien titubeó por un momento y luego tiró al primera base Juan Cañizález, que no pudo controlar el tiro. Matos fue cantado seguro en primera, y Molina anotó la primera de los puertorriqueños. 

Luego de que Alex Cora bateara para elección de campo, Luis “Wicho” Figueroa trajo de tercera a Gotay con un indiscutible.   

México amenazó seriamente en la parte baja de la sexta entrada, cuando el abridor boricua José “Iche” Santiago permitó doble a Luis García y sencillo a Cañizález.  Con hombre en primera y tercera y nadie fuera, el dirigente puertorriqueño Lino Rivera optó por traer al grandesligas Fernando Cabrera.  El relevista de los Indios de Cleveland ponchó a Vinny Castilla en cuatro lanzamientos, y luego caminó a Karim García para congestionar las bases. 

La presión de desempatar el partido cayó en el receptor mexicano Gerónimo Gil, quien bateó un bombo dentro del cuadro capturado por Figueroa.  Luego, Cabrera logró forzar que Gastélum conectara para roleta hacia Figueroa, quien tuvo que hacer un apretado tiro a primera para lograr sacar al corredor.    

El cuerpo monticular mexicano dominó la ofensiva puertorriqueña, y en un punto lograron sentar a 12 bateadores corridos.  Terminó la novena entrada, y ambos equipos permanecían empate 2-2. 

Contrario al maratónico partido del viernes entre Venezuela y República Dominicana, Puerto Rico no esperó a la entrada 18 para encender los bates.  Alex Cora abrió la décima entrada con hit, y fue movido a segunda mediante toque de sacrificio por parte de Figueroa.   

Bocachica vino a la caja de bateadores, y conectó una roleta al campo corto Figueroa, quien hizo un lanzamiento que sacó al primera base de su posición y permitió que Bocachica fuera cantado quieto.  Con hombre en primera y segunda y uno fuera, Juan “Igor” González bateó un bombo al primera base.  González terminó el partido de 5-0.  Luego de González, Javier Valentín se embasó, lo que llenó las bases para Armando Ríos, quien acumulaba seis imparables en los dos partidos contra México. 

Y Ríos no decepcionó.  Conectó imparable hacia el jardín derecho que trajo a Cora y a Bochachica al plato, y puso el marcador 4-2 a favor de Puerto Rico.   

Así se mantuvo el marcador al empezar la parte baja de la décima, y el equipo mexicano rápido explotó en frustración.  El primer lanzamiento del cerrador Pedro Feliciano a Jon Weber fue cantado strike, y el bateador mexicano rápido se viró a discutir con el árbitro, tirando el bate y el casco a la tierra.  Rápido fue expulsado del partido, con el conteo en 0-1.  Feliciano continuó a ponchar al bateador emergente y al segundo bateador.  Sin embargo, con dos fuera, Luis García conectó su cuarto imparable de la noche, dándole una última esperanza a México.  Pero el “rally” no duró, y Cañizárez bateó roleta capturada por Gotay, que hizo el último out del partido lanzando a primera. 

Importantísima victoria para la novena puertorriqueña, quienes se mantienen a un juego de distancia de los invictos dominicanos.  Una derrota de República Dominicana mañana y victoria para los boricuas causaría un juego por el campeonato el miércoles. 

Si ambas novenas ganan mañana, Puerto Rico tendría que ganar el miércoles, y repetir la dosis en un juego de desempate a celebrarse el jueves.  La única manera que los dominicanos ganan la Serie mañana es si ganan ante México, y si Venezuela derrota a Puerto Rico. 

¡Ha vuelto el prestigio para el béisbol boricua!

Foto: El Nuevo Día

Un Clásico para la historia

diciembre 31, 2006

Por ESTEBAN PAGÁN RIVERA, Cancha Local

Mirando para atrás, en este año 2006 que acaba esta noche, sólo un evento deportivo se ha quedado en mi memoria todo el año, y lo más probable, por el resto de mi vida.   

Hablo del Clásico Mundial de Béisbol, que celebró dos rondas en el Estadio Hiram Bithorn de nuestra ciudad capital.  Del 7 al 15 de marzo, Puerto Rico se paralizó como nunca.    En la Isla sólo se hablaba de béisbol, y el Bithorn se vestía de gala todas las noches para recibir a los mejores peloteros del mundo.  Las gradas se llenaron a capacidad todos los juegos en que la novena puertorriqueña se tiraba al terreno. 

Por primera vez desde 1995, cuando Puerto Rico construyó su “Equipo de Ensueño” para la Serie del Caribe en San Juan, la fanaticada puertorriqueña pudo ver en un mismo uniforme a los mejores peloteros del patio: Iván Rodríguez, Carlos Beltrán, Bernie Williams, Javy López, Jose “Tony” Valentín y Javier Vázquez, entre otros. 

Tuve la dicha de trabajar en el Clásico como voluntario en el Centro de Prensa del evento.  No dudo en decir que ha sido de las experiencias más enriquecedoras de mi vida.  Desde el 7 al 15 de marzo, estuve día y noche trabajando de tú a tú con los mejores peloteros del mundo, con los organizadores de Major League Baseball, y con la prensa deportiva elite del mundo entero. 

No sólo eso, sino que presencie desde el mismo terreno de juego las increíbles hazañas del equipo de Puerto Rico: terminar invicto la primera ronda, propinándole el primer nocaut a Cuba en 23 años, y la victoria sobre nuestros eternos rivales de República Dominicana, cuando el equipo dominicano era el favorito.  ¿Verdad que fue el mejor sentimiento del mundo? 

Pero claro, está el otro lado de la moneda.  Estuve sentado, en el área designada para los fotógrafos al lado del “dugout” de Puerto Rico, el partido que los boricuas perdieron frente a Cuba.    

Fue un escenario de película.  Puerto Rico y Cuba se enfrentaban en partido de muerte súbita, el ganador avanzaba a las semifinales en San Diego, el perdedor, veía su participación en el Clásico acabada.  Para los boricuas, no había mejor situación, ya que la clasificación estaba en juego frente a un equipo que dominaron cómodamente varias noches atrás.   

Sin embargo, el resultado no nos favoreció.  Nunca olvidaré la parte baja de la séptima entrada, con la lluvia cayendo torrencialmente, y Carlos Beltrán bateando con el marcardor 4-3 e Iván Rodríguez en segunda base.  A pesar de la lluvia, ninguno de los 21,000 fanáticos se movía de sus butacas.  En mi mente, sabía que estaba viviendo un momento histórico en el deporte puertorriqueño. 

¡Hit!  Las gradas enloquecían, Iván daba la vuelta por tercera, y el tiro venía hacia “home”, y todos se esperaban lo peor.  Fuera en el plato, se acabó la entrada.  Como si les hubieran sacado el aire del estámago, Puerto Rico no se pudo levantar luego de esa entrada. 

Todavía no olvido el último out de la novena boricua.  Cuando Iván Rodríguez se ponchó mirando, en mi vida no había presenciado un silencio tan sepulcral como el que había en el Bithorn.  21,000 personas en “shock”, sin reconocer lo que acababa de suceder. 

El equipo cubano se lanzó al terreno a festejar, mientras todos miraban atónitos.  Sin embargo, como de un pájaro somos las dos alas, los puertorriqueños reconocieron la gesta de Cuba, y se les dio una muy recibida ovación.  Escribo estas líneas con la misma pasión que viví los días del Clásico Mundial de Béisbol.  Y no estuve sólo, porque el ambiente en el Bithorn esos días demostró que en Puerto Rico, el béisbol sigue siendo rey.  Por eso, no guardo mis reservas en decir que el Clásico fue el evento deportivo del 2006 en Puerto Rico. 

A continuación, comparto algunas fotos que tomé durantes mis días en el Clásico Mundial de Béisbol.  Que las disfruten.  ¡Feliz año nuevo!

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Joel Piñeiro firma autógrafos. bithorn2.jpgVista del Estadio Hiram Bithorn en el partido de Puerto Rico vs. Panamá img_1535.jpg Carlos Delgado observa la acción sentado junto al “dugout”.

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Los equipos de República Dominicana y Cuba previo a su encuentro en San Juan. clemente.jpg Yuliesky Gourriel observa en la pantalla un anuncio de Roberto Clemente. img_1537.jpgHasta el gobernador Aníbal Acevedo Vilá hizo acto de presencia. img_1548.jpgDavid Ortiz discute una apreciación del árbitro en el partido frente a Cuba.

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Celebración cubana. img_1596.jpg El equipo de Puerto Rico previo al último encuentro frente a Cuba. img_1607.jpg El equipo y la fanaticada boricua reciben a Carlos Delgado luego de su hit.img_1558.jpg De vuelta a la realidad…(Todas las fotos fueron tomadas por Esteban Pagán)

Crónica: Chicago Bulls vs. Orlando Magic

noviembre 7, 2006

Por Marcos Mejías Ortiz  Para Cancha Local, desde Orlando FL. 

Fueron muchos años de espera, pero finalmente lo conseguí. Como aficionado al deporte, en especial del baloncesto, ir a un evento deportivo es un momento significativo para mí. Y más con la NBA, la mejor liga del mundo.  

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El pasado miércoles 1ro de noviembre, mi sueño de presenciar la NBA en persona se hizo realidad. Esto fue en el partido inaugural de los Magic de Orlando, quienes recibieron la visita de los renovados Bulls de Chicago en el TD Waterhouse Centre.  

La verdad es que un juego de la NBA es todo un espectáculo. Se ve desde la entrada, los puestos de venta dentro del coliseo y en la cancha misma.  

Apenas entro al complejo deportivo y este individuo me pasa por el lado, vestido con corbata, parecía un gerente o algo así. Ahí cometí un error, no era un individuo cualquiera, era John Paxson, gerente de los Bulls y ex jugador de aquel equipo que ganó los campeonatos de 1991-1993. Entonces voy directo a mi asiento y comienzo a observar la practica de Chicago, equipo que se espera este año haga mucho ruido en el Este con la adición de Ben Wallace y P.J. Brown. 

Claro está, una vez salió el equipo de la casa, los Magic, los aficionados comenzaron a vitorear a su equipo, uno el cual terminó la pasada temporada ganando 16 de sus últimos 22 juegos. De mas está decir que Orlando es el equipo de nuestro embajador en esta liga, el base Carlos Arroyo.   

Como se trataba del juego inaugural, los Magic hicieron un buen trabajo en la introducción de sus jugadores. Primero salió una banda de una escuela superior, quienes demostraron buena coordinación en cuanto a baile y música. Luego, el cuerpo técnico y los jugadores fueron presentados uno a uno, siendo los estelares Dwight Howard, Jameer Nelson y el veterano Grant Hill los más aplaudidos. Por supuesto, la “Arroyomanía” sigue presente en Orlando, pues  cuando Arroyo fue presentado se escuchó a un buen numero de boricuas aplaudiendo al jugador de nuestra selección nacional.  

Y finalmente el juego comenzó, y aparentemente, la defensa que Chicago demostró frente a Miami la noche anterior se les quedó en algún punto de la carretera Interestatal #4. Los Bulls solo estuvieron al frente 1-0 con una tirada libre de Kirk Hinrich, luego una guira de Grant Hill y un espectacular donqueo de Howard pusieron a Orlando al frente 4-1, una ventaja que siguió ampliándose el resto del camino.  

El juego de los Bulls fue uno totalmente contrario al que presentaron frente a los campeones Heat de Miami en la noche inaugural. Aunque comenzaron flojos en sus porcientos de tiros de campo, frente a Miami, los Bulls enderezaron su defensa y dominaron los rebotes desde el segundo parcial, camino a la paliza de 42 puntos que le propinaron a domicilio a Wade, Shaq y compañía.  

Frente a Orlando fue la misma historia en el primer parcial, los Bulls tiraron horrible de campo, menos del 30%, camino a perder ese periodo 32-20. La defensa de Orlando estuvo impresionante dominando el área de la pintura, un detalle el cual se supone Chicago sea el que domine.  

Los Magic dominaron a su antojo el juego, llegando a tener ventaja de hasta 25 puntos, 80-55. Chicago hizo varios avances, pero ninguno de cuidado.  

El boricua Carlos Arroyo aportó 7 puntos en la victoria, incluyendo un canasto al sonido de la chicharra de los 24 segundos, durante una jugada en el segundo parcial, que puso de pie a los boricuas que estuvimos presentes esa noche.  

Teniendo en cuenta la demostración de Howard (27 puntos y 11 rebotes), Nelson (21 puntos) y Hill (19), si sigue con consistencia durante la temporada, Orlando será un equipo que dará muchos dolores de cabeza a sus rivales, aunque, su defensa tiene que mejorar, y cruzar los dedos para que Hill no se vuelva a lesionar y pueda jugar mas de 70 juegos esta temporada. 

En el caso de Chicago, lo que le falta es más acoplamiento. Tienen fuerza en la pintura con Wallace y Brown, pero necesitan mayor consistencia en el juego del perímetro, ya que su ofensiva dependerá en mayor parte de los jugadores del backcourt. 

Definitivamente, esta experiencia fue única, en parte porque pude ver a un boricua en uniforme de NBA y jugando. Además, el haber tenido la oportunidad de observar jugadores de la talla de Wallace, Hinrich, Gordon, Hill, Howard, Nelson, quienes dieron una buena demostración.

Esta fue la primera vez que presencie un juego de NBA, y de seguro no será la última. 

Foto por Marcos Mejías

Crónica: Frustración boricua por los Mets

octubre 21, 2006

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El boricua Yadier Molina brinca en celebración del último strike cantado a su compatriota Carlos Beltrán. 

Que dolor.  Que frustración.  Nada nuevo para los puertorriqueños cuando se habla de deporte.  Aunque no era el equipo de Puerto Rico en el Clásico Mundial de Béisbol, los Mets de Nueva York desarrollaron una increíble base de fanáticos en la Isla, debido a que contaron con seis puertorriqueños en su equipo, entre ellos, tres de los más queridos por todos, Carlos Delgado, Carlos Beltrán y José “Tony” Valentín. Y la derrota del viernes dejó un dolor amargo, aunque para muchos conocido, en todos los puertorriqueños.

            Aunque empecé a ver el juego en las oficinas de Prensa Asociada, cuando salí de mis horas laborables decidí ir a Buffalo Wings en la avenida Roosevelt, uno de mis sitios predilectos para ver juegos en público.    Fui a buscar a una amiga, quien apenas entiende béisbol, ¡pero un partido así todo el mundo tenía que verlo!  Allí me esperaban un grupo de amistades, entre ellos uno que es fanático de los Cardenales desde que le cambiaban los pañales. 

            ¡Que clase de ambiente!  Lo que faltaba eran los vendedores de maní y platanutres entre el público.  El local estaba lleno a capacidad, yo y muchos más tuvimos que quedarnos parados.  Y claro, todos le iban a los Neuyorican Mets.  Sólo mi amigo le iba a los Cardenales.  El ambiente era tan intimidante para los fanáticos de San Luis, que mi amigo dijo que si los Mets se iban al frente, le iba al equipo neoyorquino.

            Llegué mientras el juego estaba en la sexta entrada, 1-1.  Justamente a tiempo para ver una de las jugadas más espectaculares que he visto en mi vida.  Scott Rolen bateá un profundo elevado al jardín izquierdo, Endy Chávez se pega a la verja, esa bola se va…, brinca….¡la bola se quedó en su guante, y la regresa al “infield” para completar la doble matanza en primera base!  Histeria completa en Buffalo Wings. Todos gritaban y brincaban como si estuvieran en el mismísimo Shea Stadium. 

            Sin embargo, esa fue la única celebración de los fanáticos esa noche.  La magistral actuación del lanzador cardenal Jeff Suplan no brindó mucha emoción a los fanáticos de los metropolitanos.  En la parte baja de la sexta, el boricua Tony Valentín se presentó a la caja de bateo con las bases llenas, y un solo out.  “Tony Tony Tony” gritaba el público en Buffalo Wings.  Uno de mis amigos se me acerca y me dice “se va a ponchar, es puertorriqueño y no puede en los momentos de presión”.  Bueno, así fue.  Tony se ponchó con un swing horrible a un lanzamiento en la tierra.  “¡Te lo dije!”, me decía aireado mi amigo. 

            No pasó mucho hasta la novena.  En la parte alta, Scott Rolen conectó sencillo, y preparó la escena para el boricua olvidado por muchos, Yadier Molina, quién fue opacado en la serie por sus compatriotas vistiendo el uniforme de los Mets.  Muchos caímos en cuenta de lo que iba a suceder cuando Endy Chavez sólo miraba hacia arriba, y no hacía el esfuerzo de robarse otro cuadrangular.  La bola cayó en el bullpen de San Luis.  En Buffalo Wings reinó el silencio.  Al igual que en el Shea, el “shock” reinaba en el público.  “¡Por lo menos fue un boricua!”, dije.  “¡No importa!”, me contestaron.  Yadier corrió las bases, pero pocos fueron los que le aplaudieron en Puerto Rico.

            Pero lo peor estaba por venir.  Abajo 1-3, los Mets tuvieron su última oportunidad de hacer algo al respecto.  Valentín y Chavez empezaron con sencillos la novena.  Todos en Buffalo Wings esperaban el regreso de los Mets.  Volvió el entusiasmo y la gritería.  Poco duró, ya que Cliff Floyd se ponchó, y José Reyes bateó una línea directa al jardinero Jim Edmonds.  Paul LoDuca se convirtió en la última esperanza, y su paciencia en el plato le ganó un boleto gratis, y el escenario ideal para todos los fanáticos puertorriqueños del béisbol en Puerto Rico.  Abajo por dos carreras, dos outs, en la última entrada del séptimo juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, el boricua Carlos Beltrán, oriundo de Manatí, se presentaba en la caja de bateo.  La lluvia caía en Shea.  Ese momento me trasladó al pasado marzo, cuando el equipo de Puerto Rico se enfrentaba a Cuba en el último juego de la segunda ronda del Clásico Mundial de Béisbol.  Allí estaba yo, trabajando en el área de fotografía junto al “dugout” de Puerto Rico, con la lluvia cayendo torrencialmente, y Puerto Rico bateando en la parte baja de la octava entrada tratando de empatar el juego.  Todos sabemos como terminó esa historia.

            Pues como aquella noche de marzo, la lluvia caía en el Shea Stadium, y el pase de los Mets a la Serie Mundial estaba en las manos de un boricua que jugó en ese equipo del Clásico.  “¡Es boricua!  ¡Se va a ponchar!  ¡Los boricuas no pueden con la presión!”, volvía y repetía mi pesimista amigo.  Bueno, solo tomaron tres lanzamientos para que Carlos Beltrán se ponchara, enviando a los Mets más temprano que lo deseado a sus hogares.  Buffalo Wings se quedó en un silencio sepulcral, mientras la mayoría de los presentes se dirigían hacia la salida.

            Yo sólo miraba la gigantesca pantalla, atónito, viendo como los Cardenales celebraban en el terreno del Shea Stadium.  ¿Cómo fue posible?  Bueno, como ya expuso Jorge Figueroa, no batearon en momentos oportunos.  Fui yo mismo quién predijo que los Mets iban a ganar en cinco juegos.  Pero tengo que aceptar que no tomé en consideración algo que no se mide por estadísticas: la experiencia y la veteranía.  Los Cardenales estaban tan recientes como en el 2004 en la Serie Mundial.  Jeff Suppan, quien comenzó el viernes, derrotó a Roger Clemens en el séptimo juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional del 2004.   Por otro lado, los Mets, apenas tenían experiencia en la postemporada.  Beltrán hizo historia en el 2004, y Glavine es un veterano de la postemporada, pero aparte de eso,  su cuerpo de lanzadores era uno sin experiencia, y sus caballos como José Reyes, David Wright y Carlos Delgado estaban en su primera postemporada. 

            Volviendo al comentario curioso de que los puertorriqueños no pueden en el “clutch”, en verdad me estoy asustando.  Siempre he sido creyente de que nuestras selecciones nacionales tienen un tipo de embrujo de que nunca ganan ese juego importante.  Pero viendo la manera en que Valentín y Beltrán se poncharon, este embrujo está llegando a otros niveles.  Ahora resulta ser que no es necesario que tengan el uniforme de Puerto Rico puesto para que nuestros atletas fallen en los momentos cruciales.  ¿Qué hemos hecho los boricuas para merecernos esto?  Hay que investigar. 

            Por otro lado, Yadier e Iván se encontrarán la Serie Mundial.  Un orgullo de que los dirigentes en el campo de juego, los receptores, sean ambos puertorriqueños.  La sangre nueva de Yadier Molina contra la vieja escuela de Iván Rodríguez.  Los Tigres se ven muy fuertes, pero seguimos descartando a los Cardenales, y siguen haciendo de las suyas.  Apostaría a Detroit, pero ya San Luis me daño un pronóstico.  Estoy con los brazos amarrados.  Bueno, que remedio.  Detroit en siete. 

Foto: endi.com

Crónica: Minnesota Thunder vs. Puerto Rico Islanders

septiembre 4, 2006

Alen Marcina            Desde que nacieron los Islanders hace tres años, siempre he querido asistir a un juego.  Pero, por alguna razón u otra, nunca se me ha dado la oportunidad.  Pero para mi fortuna, hace como tres semanas, el accionista mayoritario de los Islanders, Isaac “Sau” Nieves, visitó el programa de radio donde colaboro ya que lo iban a entrevistar.  Como regalo, llevó varias taquillas, de las cuales yo recibí dos.  Las guardé como oro, esperando que llegara la fecha.

            Y el partido era ayer domingo, a las 5pm, contra los Minnesota Thunder.  Debido a que ayer salí del programa a las 3:15pm, pues tuve que llegar como diez minutos tarde al juego.  Decidí tomar el tren que me deja al frente del estadio Juan Ramón Loubriel de Bayamón, hogar de la oncena.  Entré emocionado al estadio, y ya estaban por el minuto 13 de la primera mitad.  Ahí me llegó la primera curiosidad.  A pesar de que mi taquilla estaba numerada, la gente se sentaba donde quisiera, por $10 te puedes sentar en primera fila, o en la última. 

            Rápidamente me senté en el área de palco, un poco aparte de la multitud.  A primera instancia, lo primero que noté fue lo vacío que estaba el estadio.  Tenía que haber un máximo de 3,000 a 4,000 personas.  Sin embargo, ese grupo de fanáticos contaba como doble.  La afición de los Islanders seguía cada jugada con un gran entusiasmo.  En cuanto al juego, la posesión del balón estaba la mayoría de las veces en manos de los Islanders. 

            En el minuto 44, fue que llegó el momento tan esperado.  ¡Goooooool!  ¡De los Islandeeeersss!  Todo el público de puso de pie a celebrar el gol.  ¡Que emoción se siente!  Ya empezaba a entender porque el fútbol es el deporte rey.  ¿Algo que me preocupó?  La inexistencia de un anunciador público.  No tenía ni idea de quién había metido el gol.  Leyendo el resumen del juego en islandersfc.org, aprendí que fue Alen Marcina quién anotó el primer gol.  Después de ese primer gol, los Islanders tuvieron otra oportunidad, pero fallaron. La primera mitad acabó 1-0.

            Durante la mitad, bajé al pasillo del estadio.  Quería comprarme una camisa de Los Islanders.  Pensé que si costaba $30, valía la pena comprármela.  “¿Cuánto cuestan las camisas?”, le pregunté al vendedor.  “Sesenta dólares”.  “¡Gracias!”, y me fui a comprarme una empanadilla.  ¡Sesenta dólares!  ¿Quiénes se creen?  ¿Los Yankees jugando fútbol?  Regresé a las gradas y decidí sentarme donde se concentraba la mayoría del público.  Fue ahí que aprendí que mientras mas lejos te sientes del campo, mejor se ve el juego.  La segunda mitad empezó. 

            En el minuto 12, el árbitro sacó la primera tarjeta amarilla del partido, a un jugador de los Thunder.  ¿A quién?  Nadie se entera.  Brian Kallman, según el site de los Islanders.  Un minuto después, le sacan la primera tarjeta a uno de los Islanders, otra vez, nadie dice nada para que el público se entere.  Pero para anunciar auspiciadores, ¡sí hay un anunciador!  En el minuto 27 de la segunda mitad, otra tarjeta amarilla a un Islander.  Y ahí fue que la fanaticada boricua empezó a hacer de las suyas.  ¡Arbitro cabrón!  ¡Arbitro cabrón!, gritaban.  En el minuto 37, le sacan una tarjeta roja a uno de los Thunder.  “¡YYYY fuera, YYYY fuera!”, gritaban los seguidores de la “Tropa Naranja”, como le dicen a los Islanders.  Por momentos, parecía que estaba en un juego entre Ponce y Santurce.  Otra vez lo digo.  Por la falta de anunciador público, uno no sabe que está pasando.  Resulta ser que Minnesota estaba jugando con ventaja de un hombre, 10-11, porque habían expulsado a uno de Puerto Rico.  Yo no lo sabía.  Cuando sacaron a ese de Minnesota en el minuto 37, pues ambos equipos tenían a diez jugadores en cancha. 

            El juego fue uno emocionante en los últimos minutos.  Ya que estamos en los últimos juegos de la United Soccer League, los Thunder necesitaban ganar para tener esperanzas de caer en la postemporada.  Pusieron mucha presión en los Islanders.  ¡Ya se porque el fútbol tiene tanta fanaticada en otras partes del mundo!  Era un juego no apto para cardiacos.  En cualquier momento una mala jugada de los Islanders podría costarles el juego.  En el minuto 40, el portero de los Islanders, Daniel Kennedy (también se el nombre por el site), hizo una espectacular salvada que puso de pie a todo el público.  Durante esos últimos minutos, Marcina de los Islanders tuvo varias oportunidades para poner el juego 2-0, pero no pudo.  Fue en los minutos adicionales que vino el gol por parte de Marcina.  ¡Espectacular!  ¡Goooooool!  ¡De los Islandeeeerrss!  El juego terminó 2-0.  Me fascinó.  Al final del juego, los niños se acercan al campo, y algunos de los jugadores de los Islanders se quedan firmando autógrafos.  Vi a los jugadores de los Islanders relacionarse mucho con la fanaticada, lo cual siempre es bueno.  Y me sorprende porque la oncena esta formada de mucho jugador extranjero.

            Me encantó mi primera experiencia en un juego de los Islanders.  Al equipo solo le quedan dos juegos de temporada regular para tratar de caer en la postemporada.  Los juegos son el viernes 8 de septiembre y el domingo 10 de septiembre frente al Miami FC.  A Miami, a pesar de que están a punto de clasificar en la postemporada, ya les ganamos una vez, el último fin de semana de julio, 1-0.  Ya estoy en planes de regresar el viernes.  Me avisan si quieren ir, para pintarnos todo el pelo de anaranjado y apoyar a la “Tropa Naranja”.

foto: Alen Marcina durante el partido de ayer.  (El Nuevo Día)