Una película llamada Ankiel

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Rick Ankiel recibe una de las muchas ovaciones que ha tenido en los últimos tres días (Foto: AP vía espn.com).

Por ESTEBAN J. PAGÁN RIVERA, Cancha Local 

Se han hecho muchas películas sobre el béisbol, ese deporte que ha cautivado la imaginación de todos con su rica historia, leyendas, y personajes. 

Pues ante nosotros, hoy en día, se ha ido desarrollando una historia digna de ser estudiada por cualquier director de película de Hollywood, porque la realidad es que haría tremendo libreto. 

Me refiero al jardinero de los Cardenales de Saint Louis Rick Ankiel, quien es digno ejemplo de superación, determinación y perseverancia. 

Quienes no conocen del caso de Ankiel, pues este zurdo de 28 años debutó en las Grandes Ligas en el año 1999, como lanzador con los Cardenales.  En el 2000, con apenas 20 años, tuvo su primera temporada completa. Tuvo excelentes números, con marca de 11-7 y un promedio de 3.50 carreras permitidas, el noveno mejor en la liga, 194 ponches, que lo colocó séptimo, y su estadística más impresionante, que fue su promedio de 9.98 ponches por nueve entradas, siendo sólo superado por Randy Johnson.  El futuro solo prometía éxitos para el joven lanzador. 

Sin embargo, todo cambió en la postemporada de ese año.  Ankiel fue seleccionado por el dirigente Tony La Russa para empezar el primer partido de la Serie Divisional contra los Bravos de Atlanta. A pesar de que los Cardenales le dieron una temprana ventaja de seis carreras, Ankiel perdió el control en la tercera entrada, permitiendo cuatro carreras con dos indiscutibles, caminó a cuatro y lanzó cinco lanzamientos salvajes, antes que fuera removido con dos hombres fuera en la entrada. 

En el segundo juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional contra los Mets de Nueva York, Ankiel fue removido en la primera entrada luego de 20 lanzamientos, de los cuales cinco se fueron por encima del receptor Eli Marrero.  Luego, hizo otra aparición como relevista en el quinto juego, haciendo dos lanzamientos salvajes más.  Los Cardenales perdieron la serie en cinco juegos. 

No hubo explicación alguna para los problemas de Ankiel, ya que no había fallo alguno en su mecanismo.  Era un misterio.  Sus lanzamientos salvajes eran repetidos un sinnúmero de veces en toda la programación deportiva, lo que sin duda tuvo que ser devastador para un lanzador de 20 años que apenas empezaba.  Los medios no ayudaban mucho. 

Ankiel regresó en el 2001, pero fue enviado a AAA, donde sus problemas se agigantaron.  Allí caminó 17 bateadores, tiró 12 lanzamientos salvajes, y tuvo un ERA de 20.77.  Fue enviado hasta la Rookie League, donde allí tuvo éxito como lanzador y bateador designado. 

En el 2002 perdió la temporada entera por una lesión, y en el 2003 regresó a la menores para 10 partidos empezados y un ERA de 6.23, antes de someterse a la cirugía Tommy John.   En el 2004 hizo su regreso a las mayores con cinco apariciones como relevista.  Su control fue impresionante para muchos, y parecía que su problema había quedado atrás, ya que sólo caminó a uno y ponchó a nueve en diez entradas. 

Luego de una exitosa aparición en la liga invernal de Puerto Rico, en marzo del 2005 Ankiel anunció que haría el cambio a jardinero, luego de que sus problemas de control re-aparecieran en una sesión de práctica. 

Al iniciar la presente temporada, el ex-lanzador fue invitado a los entrenamientos primaverales de los campeones Cardenales, pero La Russa decidió que Ankiel necesitaba pasar más tiempo en AAA para terminar su conversión de lanzador a bateador. 

Su oportunidad llegó hace varios días, el 9 de agosto.  Los Cardenales lo llamaron para que regresara a las Grandes Ligas, luego de que Scout Spiezio dejara el equipo.  Ese día empezó en el jardín derecho y bateó segundo para los Cardenales frente a los Padres de San Diego.   En su primer al bate, recibió una calurosa ovación del público en Saint Louis, quienes no olvidaron la travesía de Ankiel desde que fue el lanzador abridor del primer juego de la pre-temporada del 2000, hasta que regresó a las mayores ocho años después como jardinero. 

Y recibieron un regalo que muchos de ellos nunca olvidarán.  En la séptima entrada, conectó un cuadrangular de tres carreras al lanzador Doug Brocail.  Los Cardenales ganaron 5-0. Pero ese no fue el final. 

Ayer, Rick Ankiel escribió otro capítulo de su maravillosa historia, cuando se fue de 4-3 con dos cuadrangulares y tres carreras empujadas.  En la octava, hizo una fantástica atrapada en el jardín derecho.  En total, se llevó cuatro ovaciones de pie de las 44,260 personas reunidas en el Busch Stadium de Saint Louis. 

Felicidades a Ankiel, por ser modelo para todas aquellas personas que quieren hacer un cambio en su vida hacia lo mejor, porque si uno se lo propone, se puede llegar.  A Ankiel le tomó ocho años, pero ya está de vuelta jugando todos los días con el equipo que le dio la oportunidad cuando tenía veinte años.  Esperemos que esto no sea el final de su historia, y que siga causando sonrisas y aplausos en el mundo del béisbol. 

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